viernes, 30 de junio de 2017

LIBERTAD SEXUAL

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«A medida que la libertad política y económica disminuye, la libertad sexual tiende, en compensación, a aumentar. Y el dictador hará bien en favorecer esta libertad. En colaboración con la libertad de soñar despiertos bajo la influencia de los narcóticos, del cine y de la radio, la libertad sexual ayudará a reconciliar a sus súbditos con la servidumbre que es su destino» 

Aldous Huxley, Un mundo feliz 

jueves, 29 de junio de 2017

VENECIA-CARLOS VII

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Extraído del muro del amigo Iñigo Pérez de Rada

“Venecia 13 de Enero de 1888.

Desde las más lejanas tierras viene el viajero á Venecia, atraído por el encanto de sus canales y de sus tradiciones. Venecia y los desdenes de una beldad desconocida son las primeras inspiraciones del poeta. Constituye así la ciudad de los Dux el tema obligado de la literatura juvenil. ¡Cuántos han hablado de la plaza de San Marcos sin haber pisado sus anchas losas de mármol! ¡Cuántos han descrito el Lido, el puente de Rialto y los plomos sin conocerlos! Séame a mí permitido, en justa compensación, no hablar de nada de esto después de verlo y admirarlo. Mi humilde pluma no encuentra para tanta maravilla mejor homenaje que el silencio.

Aun cuando el deseo de visitar Venecia bastara para justificar mi viaje, otro motivo, principalmente ligado á mi carácter de corresponsal llevábame de Roma á las playas adriáticas. Desde mi llegada á la capital de Italia había hecho gestiones para obtener de D. Carlos de Borbón la honra de una audiencia. Un leal servidor de la causa carlista, que primero ha contribuido á la triste epopeya de nuestras discordias, y después la ha cantado en versos de mucho vigor, fue a Viareggio, donde estaba D. Carlos, y anunció mi deseo. Recibióle don Carlos con la más exquisita cortesía y la más grata benevolencia, anunciándome entonces el amable mediador que en breve llegaría á Loredan el príncipe. Así pues, emprendí mi viaje, seguro de que D. Carlos iba á dispensarme una amable acogida. Acompañábanme á más del mediador citado, nuestra colaboradora Emilia Pardo Bazán y el director de <>, Sr. Vidósola [Vildósola]. D. Carlos no sólo tuvo á bien recibirme, sino que llevó su bondad hasta el extremo de invitarme á su mesa.

Eran las siete de la tarde. La noche reinaba ya sobre las estrechas callejuelas y sobre los canales. Del Gran Canal surgía una niebla gris y fría que penetraba á través del abrigo. Cuando entramos en la góndola que debía conducirnos al Palacio de Loredan, brillaban sobre el agua de los canales los resplandores de las luces de las casas. Nuestra embarcación pasaba rápidamente rasgando los resplandores que parecían flotar en las aguas y reinaba en el ambiente un melancólico silencio, sólo interrumpido por el grito gutural de los gondoleros que se avisaban unos á otros en la sombra. Desembarcamos en el peristilo de Loredan y entramos en el palacio donde mora D. Carlos.

En el salón nos esperaban el secretario de D. Carlos, Sr. Melgar, el conde de Ayant [Ayanz] y el Sr. Respaldiza.

El nombre de Melgar es harto conocido para que necesite aquí un boceto biográfico. Joven, notable por sus talentos y por sus servicios á la causa carlista, acompaña á D. Carlos hace muchos años y es el consultor constante de los pensamientos del príncipe. Tiene una inteligencia vivísima, un rostro simpático y conversación amena é ilustrada.
D. Elio Elío, conde de Ayant [sic] primogénito de la ilustre casa de Vessolla, es un joven de aspecto británico, tan amable y cortés que no es posible hablarle sin que despierte viva simpatía.

Cuando D. Carlos hizo su viaje por América encontró en Chile al Sr. Respaldiza, heredero de un nombre conocido en la historia del carlismo, y trájose á Europa á quien ha conservado de sus antecesores el amor más firme á la causa del altar y del trono.
También se hallaba entre nosotros el príncipe Salvador de Iturbide, hijo del célebre dictador mejicano que vive en Venecia y posee una gran fortuna y dotes de talento muy brillante.
Poco después de las siete y media presentóse en el salón D. Carlos. Su aspecto es amable y simpático, la estatura alta, el porte gallardo, el rostro moreno y la barba fina y negra. Los ojos grandes y oscuros revelan melancolía y seriedad; la nariz, de correcta traza, corresponde al perfil castizo de la raza vascongada. Vestía don Carlos de frac y se adelantó á nosotros, acogiéndonos con una llaneza afable que no olvidaré nunca. Haciéndose cargo de mi situación, dedicóme particulares atenciones, benévola conversación y una amabilidad encantadora. Habló con la señora Pardo Bazan, felicitándose de ver en su casa á tan grande escritora y á tan fiel partidaria, y empleó con el Sr. Vidósola frases de señalado afecto y de profunda cordialidad.

La mesa estaba servida y fuimos á ocupar en ella nuestros puestos.

El comedor de Loredan es rico, aunque no muy espacioso. Las sillas de nogal tallado con suprema elegancia, los suntuosos aparadores llenos de magnífica cristalería, la lámpara en la que arden quince mecheros de gas, la espléndida vajilla adornada con la corona castellana, revelan boato y buen gusto. Ocupaba D. Carlos una silla, en cuyo respaldo se destaca una corona tallada, y frente a él veíase otra silla igual, que corresponde á la persona de doña Margarita, que ahora está en Viareggio. La comida fue exquisita y su <>, escrito en castellano, rompía con grata complacencia de todos, los hábitos antiespañoles de la culinaria aristocrática. Fue así:

<>.

No fue un banquete en que la suprema jerarquía separase al anfitrión de sus comensales. La conversación fue animada é ingeniosa. D. Carlos habló de sus viajes por América y la India, refiriendo interesantes costumbres de una y otra región. Expresó la alegría que había experimentado al desembarcar en el primer puerto de la América española, hallándose entre gentes que hablaban en castellano. Se habló principalmente de España, pero no de política. Por si algo faltaba para dar al coloquio carácter nacional, hasta se habló de toros con motivo de una panoplia taurómaca que se ve en una de las panoplias del comedor.
Tomamos el café en el museo que D. Carlos ha formado con banderas, armas y pertrechos militares de las guerras, y allí mi pensamiento recorrió con tristeza la cruenta historia en que España ha perdido los mejores años del siglo que otros pueblos más felices han empleado en las labores de paz.

Sobre el muro más extenso de este museo destácase el estandarte real que ondeó al aire en las dos guerras. Es de terciopelo, y le bordó María Francisca, la esposa de D. Carlos V. En una de sus caras están las armas de España, en la otra la Virgen de los Dolores, símbolo de nuestra pobre patria, herida por las siete espadas de la discordia. Este estandarte estuvo guardado en un estuche desde la paz hecha en Vergara hasta el último levantamiento. Debajo del estandarte vése la espada [Nº 68] que D. Carlos llevó en la guerra; su guardamano es una flor de lis, labrada con mucho arte en Eibar.

Agrupadas en haz vénse las espadas de los jefes carlistas que murieron en la guerra, y á la derecha un cuadro en que figuran los nombres de aquellos: Ollo, Rada, Francés [Francesch], Lozano, Ulibarri, Jerónimo García, Andéchaga, Carlos Caro y Sabariegos. En otros dos escudos se destacan los nombres de todos los jefes liberales y carlistas que en la lucha perdieron la vida, y los nombres de las veintiuna acciones en que D. Carlos tomó parte personal. Sobre una mesa de encina, cubierta de rico tapete, está la cruz que llevaba D. Jaime Ortega cuando le fusilaron; un casco de metralla que cayó delante de D. Carlos en Montejurra; granadas cogidas por él en Plewna cuando asistía á la guerra turco-rusa, y modelos de los proyectiles carlistas.

En distintos sitios del salón, colgadas de grandes clavos de artística labor, penden las sillas que usó Carlos VII en la segunda guerra y en la de Servia, y el sillín [ en que montó D. Jaime cuando recorrió una parte de las provincias Vascongadas. Un sillín mujeriego de ancho estribo, finísimo cuero y suntuosos golpes de bordados vése en otra parte: es el que ocupó María Francisca cuando, caballera en fuerte mulo, seguía á su esposo en las operaciones militares.

Banderas de batallones carlistas, banderas tomadas á los liberales cubren otro número.
Pende del centro de la estancia una hermosa lámpara hecha con carabinas, sables y proyectiles. En vez de la muerte sale de aquellos negros cañones radiante chorro de luz. De un cordón de seda que remata la lámpara, cuelga el pedazo de bala de cañón que hirió á D. Carlos en Dicastillo.

Tuvo D. Carlos la bondad de llevarme á su despacho y allí, puesto en pié al lado de la chimenea, conversamos largo rato. No me hubiera yo atrevido sin su venia á explorar su pensamiento sobre algunos de los problemas importantes que afectan al porvenir de España […]

Aquí el periodista vierte en el papel algunas cuestiones tratadas en su entrevista a Don Carlos y que nada interesan a nuestro trabajo, por lo que las omitimos no sin antes al menos enunciarlas: “el servicio militar obligatorio”, “la marina española”, “España en América y en Marruecos”, “situación política del país”, “disidencias carlistas” y “cuando volverá D. Carlos a las armas”. 

Tras dar cuenta de las conversaciones mantenidas con su huésped en materia política, Ortega Munilla continúa con sus descripciones sobre el palacio y los objetos que éste contenía, recreándose en los suvenires sin importancia histórica traídos por Don Carlos de sus viajes y que reforzaban su acusado perfil de coleccionista. Es de lamentar que el redactor no dedicase más tiempo y tinta al “Cuarto de Banderas”.

“Antes de que saliéramos del palacio Loredan, tuve tiempo de tomar algunas notas sobre las infinitas curiosidades que encierra. Desde el despacho de D. Carlos hasta su cuarto de baño, pasando por el salón de recepciones y por el saloncito indio, en todas partes se ven muestras del placer que el dueño del palacio tiene en los viajes, y del buen gusto con que de ellos trae objetos de arte y recuerdos de usos y costumbres. Con particular complacencia mostrábamos D. Carlos las preciosidades que coleccionó en su viaje á la India: cetros y amuletos de sacerdotes budistas, tambores hechos con dos cráneos humanos, objetos de culto de un templo del diablo, maravillosas obras de orfebrería y filigrana de Benases, ya soberbias ánforas de labores inverosímiles, ya mónstruos é ídolos de oro y plata á centenares de artísticas figuritas de barro pintado, que dan idea de la vida india; tapices y estolas riquísimas, un gigantesco bambú, de Candi, cortado por D. Carlos, tantanes de cobre y plata; mazas de los metales más ricos y de la forma más extraña. El saloncito indio es una preciosidad. Tibia claridad esparcía una lámpara que colgaba del techo, y su luz pálida reflejábase en la seda roja plegada en el techo. Ardía en suntuoso pebetero una resina oriental, y el ambiente lleno de aromas oroducía deleitosa sensación. D. Carlos nos explicó el origen de cada uno de los objetos allí reunidos, advirtiéndose en sus palabras que el viaje es el placer más grande de su vida, y que le posee en alto la curiosidad del tourista.

Detuvímonos también en la capilla, donde hay una bandera de raso y oro y una hermosísima Madona.

En el despacho hay en dos cuadros dos pedazos del cable que llevaba el globo Ville de Lyon, en que D. Carlos hizo dos ascensiones aerostáticas [realizadas en julio de 1879 en París], que recuerda con gusto, relatando las impresiones de infinita novedad que experimentó al sentirse flotando por los aires. 

De retratos hay una gran colección en todas las estancias de la casa. El de Aparisi Guijarro, que representa al ilustre político envuelto en una capa española, ocupa sitio preferente. También se ve en lugar de distinción el de Nocedal, pintado por Madrazo con pincel mojado en las tintas de Velázquez. Hay en otros sitios una copia del retrato de D. Carlos por Lonard y, retratos de los dos Dux de Loredan, de doña Blanca y doña Elvira, de la madre de don Carlos, y de D. Jaime, de Elío, de Carlos V y María Francisca, de Ollo y Zumalacárregui. 

Pequeños lienzos de Esteban representan episodios de las batallas de Dicastillo y Lácar, Somorrostro y Montejurra. Mézclanse allí los recuerdos de familia y las memorias de la guerra, lo coleccionado por el tourista y lo heredado por el príncipe; al lado de un pedazo de la primera bandera blanca alzada en la Vendée está la plancha de plata grabada en Tarin para conmemorar la entrada de Carlos Alberto; junto á un cuadrito en que se conservan crines del caballo de batalla de Carlos I de España y V de Alemania, vése un armario en que pulula un enjambre de figuritas indias fakires en extasis, mercaderes y soldados; cerca de un mueble de tocador de María Francisca está la mesa de D. Carlos, llena de carpetas, retratitos de familia y timbres de ágata y esmeraldas. En un salón se vé la piel de un leopardo matado por don Carlos en la India, y en otra estancia se ven agrupados regalos hechos por principales personas de Chile y la República Argentina.

Estos días visitan á D. Carlos muchos de sus partidarios que han ido a Roma para tomar parte en la peregrinación, y son recibidos á toda hora en el palacio de Loredan. D. Carlos que va á Trieste á recibir los restos mortales de su padre volverá pronto á Venecia, donde pasa la mitad del año. D. Jaime irá en breve á Roma á llevar á Su Santidad el regalo de D. Carlos: una cruz de brillantes cuyo valor asciende á ocho mil duros. Sabiendo D. Carlos que ahora hay en Roma mucho carlista, no ha querido ir él mismo á ofrecer su donativo al Papa, á fin de evitar demostraciones que no juzga convenientes."

J. Ortega Munilla

CONVIVENCIALIDAD

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«En relación con la situación religiosa andalusí se ha creado el mito de la convivencialidad, como si al-Andalus fuera un paraíso de armonía, religiosa, cultural y social (…) La figuración de la convivencialidad muestra los intereses del presente en torno, sobre todo, a la situación de Oriente Medio y de la emigración en Europa…».

María Jesús Viguera 

martes, 27 de junio de 2017

MIS LECTURAS: "ESPAÑA FILOSÓFICA" DE ÁNGEL GANIVET

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Gracias a ese singular invento del libro electrónico, por las noches voy escarbando todo lo que puedo. Y vi varios de Ganivet en el archivo. Si bien hace meses estaba bicheando a Ganivet, nunca será lo mismo leer en el ordenador, como tampoco será lo mismo leer en un libro de toda la vida. Pero bueno, nos quedamos en el intermedio, metiéndole mano a un volumen de España filosófica y otros escritos. Terminada la lectura del genio granadino,  corroboro que, aunque no estoy al 100% de acuerdo, me encanta leer al genio granadino por su conocimiento, su espíritu constructivo y su sincero y ardoroso amor patriótico. Uno de los hombres que más viajó de la intelectualidad de su tiempo y, sin embargo, lejos de acomplejarse (como la mayoría de la Generación del 98 y el regeneracionismo), no buscó sino soluciones en las profundidades del alma hispana, mirando siempre alto hacia sus esencias e intereses. Demuestra en estos escritos un gran conocimiento de la filosofía. Y acto seguido, lo combina no ya con sus viajes con el extranjero, sino con las anécdotas más populares, chispeantes y hasta poética que puede coleccionar desde Granada a Cataluña, celebrando su amistad con el artista Santiago Rusiñol.

Leer a Ganivet siempre es recomendable. Por el senequismo y el amor propio. Una de las joyas de la Edad de Plata de la literatura española. Y un espíritu que debemos rescatar si queremos intentar la reconstruir de España, un país hoy por hoy devastado en lo moral, lo social y lo político, más todavía que en lo económico, que esa es otra. 

MIS LECTURAS: "MITOLOGÍA EGIPCIA", DE MAX F. MÜLLER

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-Por esas cosas del destino, llevaba no sé cuántos años con este libro pendiente y por fin lo saboreo. de Edicomunicación S.A., creo recordar que es una de las muchas adquisiciones mías en la feria del libro de Punta Umbría. Comoquiera que mi interés por el mundo mitológico no decae con el paso de los años, sin embargo, nada tengo de neopagano ni ningún crédito concedo a esos malos imitadores del sionismo. Creo que el paganismo grecolatino cumplió su función y que, de alguna manera u otra, como coincidían desde San Agustín de Hipona a Tolkien, la salvación fue anunciada a los paganos de otras formas. Valoro su función histórica. Empero, de la mitología egipcia en sí tenía bastantes lagunas. Este libro no las ha subsanado todas, pero sí me ha dado una idea muy certera y generalista que creo que sirve para mucho. Algunas veces, Müller emplea un tono algo farragoso e influenciado por un supuesto objetivismo que en verdad más parece darwinismo que otra cosa. Tonos parecidos pueden encontrarse en la obra de Joaquim Pedro de Oliveira Martins, por ejemplo. Tampoco es que lo culpe demasiado.

Según Müller, la religión egipcia sería más tosca de lo que pudiera parecer a priori, con un animismo nunca depurado del todo, y habría sido "intelectualizada" especialmente por los griegos, al no comprender que en el fondo, era todo mucho más simple, siendo que le buscaron muchas explicaciones a los cultos animales. ¿Será así? No lo sé, la verdad. Mal que bien, el mundo griego y el mundo egipcio se fusionaron en Roma, y todavía me imagino que habrá mucha tela que cortar al respecto de ir desgranando los egiptólogos los muchos misterios, más o menos toscos, de aquella parte tan importante y enigmática del mundo.

Sea como fuere, una lectura interesante. Por fin me saqué la espinita.

Luego me fui con Ángel Ganivet. Y ahora pendiente de relecturas y novedades. Aun sin mucho tiempo, vamos a poco a poco todo lo que podemos.

viernes, 16 de junio de 2017

LAMENTOS INÚTILES

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«Años después, cuando lo piensas, resulta que te gustaría mucho recuperar las palabras que dijeron ciertas personas y a las propias personas para preguntarles qué querían decir... Pero, ¡se marcharon para siempre!... No tenías bastante instrucción para comprenderlas... Te gustaría saber si no cambiarían tal vez de opinión más adelante... Pero es demasiado tarde... ¡Se acabó!... Nadie sabe ya nada de ellas. Conque tienes que continuar tu camino solo, en la noche. Has perdido a tus compañeros de verdad. No les hiciste la pregunta adecuada, la auténtica, cuando aún estabas a tiempo. Cuando estabas junto a ellos, no sabías. Hombre perdido. Siempre estás atrasado. Se trata de lamentos inútiles.»
L. F. Céline, Viaje al confín de la noche.

jueves, 15 de junio de 2017

LATINOS

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"Los de América española, por muy mezcladas que estén entre nosotros las razas, somos latinos (culturalmente descendientes de Roma), con tan legítimos títulos como los rumanos balcánicos, descendientes de los dacios latinizados por colonos del español Trajano, y contaminados después con eslavos y tártaros. Pese a los vanos aires protectores de los que no se enteran, el latinismo es ante todo un concepto de confraternidad de lengua y cultura; y si a razones étnicas nos atuviéramos, ni siquiera muchos italianos hallarían cabida dentro de él; porque ni los precarios ligures y sicanos, probables autóctonos mediterráneos, afines de los vascos y de los africanos bereberes (blancos mediterráneos del norte de África); ni los exóticos etruscos, venidos del Asia Menor; ni los celtas y galos, establecidos hasta más acá de Bolonia; ni los innumerables sirios, judíos y egipcios, inmigrados en la Roma imperial; ni los invasores ostrogodos y longobardos; de todos los cuales descienden los italianos modernos tienen nada que ver en cuanto a sangre con los Prisci Latini. Y además de ser nosotros latinos por la civilización y el idioma, somos católicos, que es una redoblada y superior manera de latinidad"
José de la Riva Agüero y Osma

domingo, 11 de junio de 2017

UNA NACIÓN

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“No estoy haciendo la guerra contra Franco para que nos retoñe en Barcelona un separatismo estúpido y pueblerino. De ninguna manera. Estoy haciendo la guerra por España y para España. Por su grandeza y para su grandeza. Se equivocan los que otra cosa supongan. No hay más que una nación: ¡España!. Antes que consentir campañas nacionalistas que nos lleven a desmembraciones, que de ningún modo admito, cedería el paso a Franco sin otra condición que la de que se desprendiese de alemanes e italianos.”

Juan Negrín, 1938

jueves, 8 de junio de 2017

LOS ESPAÑOLES SEGÚN UNA RUSA ANTICOMUNISTA

*Cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau
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-Extraído de Pinturas de Guerra

"La División azul vista por una rusa de la época contiene extractos del Diario de Lidia Osipova, una rusa anticomunista en el cerco de Leningrado:

--19 de septiembre de 1941. Tras muchos rumores fallidos ocurrió lo que tanto anhelábamos: los alemanes han llegado. Esperamos con gran tensión y esperanza la libertad y al fin vemos a dos auténticos soldados alemanes que avanzan por la carretera; las mujeres les rodean y les ofrecen lo mejor de sus míseras reservas alimenticias: quien unos huevos, quien un terrón de azúcar, etc. Los alemanes estaban sorprendidos y sin ningún signo de agresividad.

23 de septiembre. Conversamos con dos oficiales alemanes y uno de ellos nos dice que su evangelio es servir al Führer, porque el Führer es su único Dios, ¿Qué significa esto? ¿No habíamos oído ya entre nosotros una fraseología semejante? ¿Nos habremos vuelto a equivocar?

5 de septiembre. El idilio con los alemanes se acabó, comienza la tragedia de la guerra. Ayer, frente a la farmacia, los alemanes ahorcaron a dos hombres y una mujer. Los ejecutaron por merodeadores. Los encontraron en territorio neutro entre las trincheras alemanas y las rusas, pese a que esto es la guerra y nos encontramos en la línea del frente; una oscura nube flotaba sobre la ciudad. La moral de la gente se tornó lúgubre.

25 de mayo de 1942. Nos trasladamos a Pavlovsk

25 de junio de 1942 Circulan rumores de que pronto tendremos aquí a los españoles de la célebre División Azul

25 de agosto de 1942. Conocemos a un intérprete de la División Azul, un tal Alexandr Doski, traductor de la Plana Mayor del Regimiento 262º. Arquetípico emigrante “blanco”: chófer en París, mercenario en la Legión Española, si bien había venido a luchar contra el comunismo; pero esto para él era una circunstancia casual, la paga era mayor; un vulgar trepa. Los españoles eran gente de buen corazón, generosos y humanos, pero frustraron nuestras expectativas respecto a su aspecto físico. En nuestra imaginación los representábamos como un pueblo bello y apuesto, pero en realidad eran de pequeña estatura, inquietos como monos, desaliñados y pícaros como gitanos, pero generosos y simpáticos. Todas las bellas de la ciudad que convivían con los alemanes se pasaron a los españoles y los españoles se mostraron tiernos y corteses con las mujeres. Alemanes y españoles se odiaban cordialmente, principalmente a causa de su rivalidad por las mujeres.

Los españoles recibían dos raciones de suministro, una del Ejército alemán y otra de España, y lo que les sobraba lo repartían entre la población. La población civil valoró de inmediato el benevolente talante de los españoles y rápidamente se establecieron lazos de afecto, no solo con las jóvenes, sino especialmente con los niños. Tales relaciones eran impensables con los alemanes. Cuando los alemanes se movían con sus carros jamás consentían que nadie, bajo ningún pretexto, subiese a bordo. Cuando lo hacían los españoles, los carros se inundaban de niños que iban de un lado a otro con los carreros. Los Josés y Manueles andaban por las calles rodeados de niños colgados de brazos y espaldas

17 de septiembre de 1942. Ocurrió un suceso que conmovió a la población. Un huérfano de guerra que andaba vagabundeando robó un pan, por lo que estuvo a punto de ser fusilado, a no ser por la enérgica intervención de un capitán español (…) Sin embargo, en lo referente al trabajo, era mucho mejor colaborar con los alemanes. Con ellos siempre sabías lo que querían y cómo complacerles; pero estos venales (¿? debe de ser una mala traducción) personajes españoles siempre te dejan colgada con sus órdenes y contraórdenes.

1 de octubre de 1942. Una joven que trabajaba en el baño y la desinfección con los españoles fue muerta por la metralla de una granada. El féretro fue llevado a hombros por los españoles, que la enterraron con todos los honores y con gran duelo. (…) Yo colaboraba con los españoles en la organización del baño y desinfección de soldados, pero mis españoles me tenían agotada y considero interesante establecer un paralelo entre españoles y alemanes tal cual nosotros los vemos. Alemanes: silenciosos y tranquilos. Españoles: ruidosos e inquietos. Los alemanes obedecen las órdenes a rajatabla, por absurdas que sean. Los españoles interpretan las órdenes como cada cual las entiende. Los sábados por la noche los españoles reciben su ración de vino o coñac y cuando se emborrachaban salían por el pueblo a buscar camorra a los alemanes. Los alemanes se defendían, a veces en pleno día y sin que mediara bebida se entablaban peleas entre los soldados. Los alemanes son extremadamente cuidadosos con su equipo y ahorrativos con sus productos alimenticios, no pierden ni una miga gratuitamente. Cuando los españoles recibían sus mudas nuevas, cogían las tijeras y cortaban las perneras, convirtiendo los calzones largos en cortos. Los restos los aprovechaba yo para mi lavandería.

Los alemanes son valientes si así lo manda el Führer. Los españoles que yo conocí carecían de instinto de conservación; en un ataque podían perder el 50% de los soldados, mientras que el otro 50% seguían combatiendo y cantando; esto lo he visto yo con mis propios ojos y hasta los alemanes estaban asombrados con su valor y resistencia.

Los alemanes, pese a su famosa sentimentalidad, podían ser muy groseros con las mujeres. En general les gustaba organizar en lo posible una existencia cómoda con sus parejas y al tiempo se comportaban como egoístas y desvergonzadamente despectivos y groseros con ellas. En los trabajos las obligaban a limpiar las letrinas de sus estancias y cuarteles y liberar de nieve las vías de tren y las carreteras hasta la extenuación, y si se terciaba no tenían reparo en golpearlas. Los españoles eran impetuosos y apasionados, pero respetaban sinceramente a las mujeres; por celos podían apuñalar a sus compañeros, pero en ningún caso abusar de ellas o menospreciarlas. Como ya he dicho, los alemanes y los españoles solo tenían en común su recíproco desprecio.

8 de enero de 1943. Algaradas entre los españoles y los alemanes. Estos habían golpeado a unas mujeres; los españoles salieron a la calle y comenzaron a agredir a todo alemán que encontraban en el camino; las peleas fueron auténticas. Como siempre en nuestro mundo loco, las acciones caballerescas no procedían del mando, sino de los simples soldados”.

lunes, 5 de junio de 2017

"PADILLA ATLANTE" - "LA ABEJA"

Cabecera de ida y vuelta
Padillaas
Escribe :Antonio Moreno Ruiz :
El gran océano Atlántico,
en Sanlúcar de Barrameda,
te lleva cual galeón,
conquistador hacia América,
descubriéndote una azul
inmensidad que es
como un poema de leyenda.
Juan José Padilla:
Atlante de garra épica.
Los caballos de escuela jerezana,
bailan con enorme solera.
¡Jerezano eres tú! Mito vivo
de Jerez de la Frontera,
cuna y crisol de artistas,
al son de bulerías eternas.
Juan José Padilla:
La Andalucía atlántica te siembra.
Los charros mexicanos,
su vestimenta te prestan.
Los caballos de paso peruanos,
como chalán te anhelan.

"A CONFESIÓN DE PARTE, RELEVO DE PRUEBAS" - DIARIO DE LA MARINA


A confesión de parte, relevo de pruebas